Este artículo aparecerá pronto en el pasquín de la DCU UCEn el centro de las últimas movilizaciones estudiantiles secundarias y sus exigencias está la ya famosa LOCE, que al parecer muy pocos conocen realmente. Esto no es menor, pues la Ley n° 18962 Orgánica Constitucional de Enseñanza está muy relacionada con la crisis que sufre la educación pública en nuestro país y que ha entrado por fin en el centro del debate público.
No pretendo hacer un completo análisis jurídico, sino que destacar los puntos más centrales de esta ley y de la necesidad que existe por debatir su reforma en ciertos puntos.
La LOCE establece en su articulado marcos generales para el funcionamiento de la educación, en cuanto a los requisitos mínimos para los distintos niveles, como también en cuanto al deber del Estado por velar por su cumplimiento; y regula también el reconocimiento de establecimientos educacionales.
Entre los puntos más destacables de esta ley está el claro reforzamiento que hace de la libertad de enseñanza reconocida en la Constitución, y el hecho de que constituye, junto a la municipalización, uno de los más fuertes cambios que ha tenido la educación chilena en el Siglo XX.
Pero también esta ley y el proceso de la municipalización que la precedió presentan serios problemas que hoy están llegando a un punto crítico. No es posible que se mantenga a rajatabla y sin cambios una educación secundaria municipalizada a secas cuando muchas de las comunas más pobres del país con suerte pueden mantener las escuelas abiertas y no tener los números en rojo permanentemente. Tampoco que se mantenga una norma que excluye de forma expresa a los estudiantes universitarios de la participación en las tomas de decisiones en sus casas de Estudios.
Por eso es que no podemos cerrarnos a realizar los cambios necesarios a esta ley, que impriman a la libertad de enseñanza y a la educación en general el sello de la solidaridad con aquellos que necesitan de la educación y no pueden acceder a ella por sus escasos recursos. Le exigencia de los secundarios por una comisión que discuta y apruebe modificaciones en esta ley, y la iniciativa que preparan algunos diputados para reformar la misma constituyen pasos en la dirección correcta para que podamos tener una verdadera educación de calidad y para todos.
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